Posteado por: cordilleraescalera | 19 diciembre 2009

Porque los bosques y la biodiversidad del Shanusi – Caynarachi son mucho más importantes, al margen de su rol social y económico, y su estatus jurídico.

Reza una sentencia, que “en la noche todos los gatos son pardos”. Nada más lejano de la realidad, sin consideramos que en este caso, la noche, tomada como sinónimo de oscuridad, evidencia en realidad, nuestras limitaciones para ver y diferenciar una condición de otra. Algo parecido sucede en los valles del Shanusi y Caynarachi, donde alguien cree firmemente que los bosques son todos verdes a la luz del negocio.

Al margen del rol social, económico y aún de su estatus jurídico, los bosques del Shanusi – Cayanarachi, deben ser protegidos. La biodiversidad que actualmente es aniquilada a vista y paciencia de todos en estos bosques, es única y tomó largos millones de años en establecerse; mucho antes que un Romeropiteco haya siquiera aprendido a utilizar una piedra para despojarle a sus camaradas una lagartija a duras penas cazada. Esta biodiversidad no depende del árbol, depende del todo. Es decir, que si los descendientes de esta reminiscencia de anti-humanos, ahora consuman la destrucción de las miles de hectáreas que el pueblo de Barranquita defiende, acaban con el todo, como una lesión en la niña de sus ojos, igualito.

Ese es el concepto de espacio mínimo vital para la supervivencia; algo que nunca comprenderán los que creen que los bosques se miden por el verdor que ostentan o las especies maderables que contienen, o el carbono que pueden coger; y en base a esta creencia cortan la torta, la dividen y terminan comiéndosela a pellizcos. Estoy seguro de que cualquier persona con un enfoque técnico tradicional, ve la destrucción de un bosque como una situación de cifras, más allá del lugar donde ocurre. Entonces, esto explica la resignación de unos y la complacencia de otros.

Pero lo cierto es que la zona del Bajo Huallaga, de la cual los valles del Caynarachi – Shanusi son una parte fundamental, constituye la única zona de endemismo en San Martín relacionada en un sentido bio-geográfico, con el Centro Amazónico del Ucayali; una zona bio-geográfica que difiere del Centro Andino del Huallaga. Su rol en la génesis de la biodiversidad y su conservación es única e indispensable en el contexto amazónico. Whinnett y otros investigadores que tuvieron la suerte de investigar los procesos de la biodiversidad en esta región -aunque también tuvieron el desatino de no, o tal vez la falta de interés de, hacérnoslo saber-, han postulado que las evidencias de los refugios de biota para la cuenca del Ucayali, se encontrarían en estos límites de San Martín y Loreto. O sea, la clave del proceso de diversificación del Ucayali podría descansar en la biodiversidad de los bosques del Shanusi – Caynarachi. Esta noticia hubiera sido buena para todos, excepto para las palmas, todas aceiteras en estos valles. La novia tiene más dote con los recursos hídricos que alberga, su biodiversidad y la tranquilidad de sus pueblos, que todo el dinero que Dioni pueda acumular en tres versiones más de su miserable vida de despojar a otros.

Aquí sí, la tesis de los gatos pardos parece cumplirse. Podemos afirmar, que la mierda siempre huele mal, aunque existan algunos que no se incomoden, y otros que incluso se regocijen en ella…cuando del Poder se trata. ¡Tomemos conciencia y defendamos los bosques del Shanusi y Caynarachi, al margen de la región en que se encuentren!

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